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17 de septiembre de 2011

El secreto de sus ojos: miradas que te roban la vida

Una de las desventajas que tenemos los cinéfilos ticos, es la poca distribución de películas que se da en el país, adonde llegan solo los filmes que han tenido algún éxito en taquilla. De vez en cuando podemos ver alguna película que no llene este requisito, aunque generalmente luego de varios años de su estreno. Otras veces nos llegan algunas buenas películas recién salidas del horno, pero están tan poco tiempo en cartelera, que si no estamos atentos nos las podemos perder.

A mí me apasiona el cine, pero como debe ser, en una sala de cine. No me gusta tanto verlas en el televisor, aunque a veces no queda otra opción. Muchas veces no alquilo el video o me prendo de las programación en la tele, con la esperanza de que la Sala Garbo o el Cine Universitario (UCR) proyecte alguna de las películas que llegaron al país y pasaron volando o que del todo no llegaron a las salas de los moles (porque ya sin el Magaly no queda más remedio que ir a esos horribles lugares con ese desagradable olor a palomitas dulces).

Pero mejor dejo a un lado mi "pitufo gruñón" interno y les comento de mi más reciente visita a la Sala Garbo, para ver El secreto de sus ojos, del director Juan José Campanella (quien ha dirigido algunos capítulos de la serie de televisión House). Esta película fue estrenada en el año 2009 y obtuvo el premio Óscar a la mejor película en habla no inglesa, pero como les contaba, no es sino hasta ahora que tengo la oportunidad de verla.

Está basada en la novela del escritor argentino Eduardo Sacheri, La pregunta de tus ojos;  y, tal y como se adelanta en el título (tanto del filme como de la novela), cuenta una historia donde la mirada es la protagonista: la mirada de la víctima, la mirada del asesino, la mirada del viudo, la mirada de Irene...

Se dice que los ojos son el espejo del alma. Más allá de la posibilidad de saber el tipo de persona que tenemos al frente con tan solo mirar a sus ojos, lo que sí es claro es que los ojos hablan (creo que alguno de los personajes lo dijo y ahora yo le robo la frase, como probablemente él o ella se la robó a alguien más); sin embargo, a veces no queremos escuchar lo que nos dicen. Benjamín, enamorado de Irene, prefiere no leer en su mirada y se concentra en la mirada de la víctima, en la mirada de su asesino y en la mirada de su viudo. Esa historia transcurre en forma paralela a la historia de su vida, pues en buena medida la marcó por más de veinticinco años.

Su habilidad para leer en la mirada le permite esclarecer el crimen, pero a la justicia no le favorece demasiado la venda que cubre sus ojos, pues los políticos corruptos siempre hacen con ella lo que les da la gana mientras ella juega con su balanza. El caso es que aquí el criminal no cumple con la cadena perpetua a que había sido condenado, y no solo eso, sino que tiene el suficiente poder para obligar a Benjamín a alejarse por veinticinco años de su vida, de su trabajo y de Irene.

El tiempo pasa y Benjamín, ya retirado, decide escribir sobre esa historia que lo ha acompañado buena parte de su vida. Morales, el viudo, le recomienda que deje de pensar en el pasado, pues "va a tener mil pasados y ningún futuro". Irene, la mujer de las miradas que enamoran a Benjamín y que él torpemente ignora, ya le había dado una gran lección de vida al afirmar "[m]i vida entera ha sido mirar para adelante. Atrás no es mi jurisdicción. Me declaro incompetente".

Sin embargo, su insistencia le permite, una vez más, descubrir lo ocurrido y calmar sus recuerdos y, ahora sí, concentrarse en el futuro; pero, sobre todo, a partir de su presente. Ese presente que no sería fácil (como lo afirmaba Irene), pero que le permitiría vivir la vida que había deseado todo ese tiempo. Era claro que tenía que dejar atrás el pasado para recuperar su vida o, más bien, para vivirla.

23 de agosto de 2009

Harry Potter y el misterio del príncipe

Recientemente se estrenó la penúltima entrega dela saga de Harry Potter. Como aficionada que soy al personaje y al mundo creados por J. K. Rowling, no podía dejar de ver la película.

Como siempre, quedé encantada por la fotografía, los efectos especiales, los grandes actores y los más jóvenes que ya empiezan a destacar; en fin, con todo ese mundo de fantasía -o de la realidad de mundos desconocidos- que nos ha regalado Rowling. Sin embargo, en esta oportunidad la adaptación nos ha dejado sinsabores.

La narración se alarga presentándonos el ingreso a la adolescencia de los protagonistas y de sus primeros enamoramientos. Pareciera que Cupido se ha desbocado y ha lanzado sus flechas por doquier. Se convierte esta entrega de Harry Potter, en una especie de novela para adolescentes. Atrás quedaron las expectativas dejadas por los últimos minutos de la película que le precedió; en la que el enfrentamiento entre los contendores principales y el despliegue de sus poderes, nos dejaron fascinados frente a la pantalla. Ahí fue donde descubrimos la madurez alcanzada por esos jovencitos, que no sabían siquiera utilizar una varita mágica. En esta última película los humanizan nuevamente y nos los muestran con las indecisiones propias de su edad. En ese sentido, se convierte en un filme enriquecedor para definir la psicología de sus personajes, y en la antesala perfecta para el esperado final.

3 de marzo de 2009

La escafandra y la mariposa

Recién entregados los premios Óscar, nuestros cines se llenan de películas premiadas. Es la oportunidad del año, pues podemos ver las películas que se estrenaron en los Estados Unidos el año pasado y que fueron elegidas por todas esas personas ligadas al mundo cinematográfico estadounidense.

Sin embargo, no podemos traicionar la sala que nunca nos traiciona y que siempre nos trae buen cine para disfrutar. Aunque con algunos años de retraso (pues el costo de los estrenos es alto), siempre tiene una buena película que ofrecernos. Por eso, no dude en ir el jueves pasado a la Sala Garbo, a disfrutar de la película francesa La escafandra y la mariposa.

Antes de comentar la película, les aclaro el significado de tan extraña palabra, que al menos no está en mi léxico cotidiano. Según el Diccionario de la Real Academia, escafandra es un "aparato compuesto de una vestidura impermeable y un casco perfectamente cerrado, con un cristal frente a la cara, y orificios y tubos para renovar el aire, que sirve para permanecer y trabajar debajo del agua".

El título no podría ser más descriptivo. La película nos cuenta la historia de Jean-Dominique Bauby, redactor de la revista Elle que luego de ataque al corazón pierde el movimiento de su cuerpo y solo lo conserva en uno de sus ojos. No puede hablar y se encuentra incomunicado, solo con sus pensamientos, enfrentándose a un mundo nuevo, muy diferente del que dominó como redactor de tan importante revista.

Al inicio, el juego con las cámaras ubica al espectador en la posición de Bauby, de forma tal que nos obliga a sentir lo que él siente. Estamos atrapados en un pequeño espacio de visión, sin poder comunicarnos con un grupo de personas que creen saber lo que queremos. Luego, las cámaras cambian su visión, pero ya han logrado ese objetivo inicial, del cual no podremos liberarnos hasta salir de la sala de cine.

La película transcurre desde la impresión de despertar luego de un coma, sintiéndose ajeno a ese nuevo mundo, pasando por estados en los que Aubry siente lástima de sí mismo y prefiere estar muerto, a una tenacidad indescriptible, que lo lleva a lograr comunicarse por medio del parpadeo de su ojo. Es así como "escribe" una novela en la que narra su experiencia.

La forma en que Mathieu Amalric (en el papel de Aubry), logra comunicar sus sentimientos, sus pensamientos y sensaciones, con solo el movimiento de su ojo, es impresionante. Ya de por sí el juego de cámaras inicial nos ha hecho meternos en su piel. Era evidente que aun cuando su cuerpo era inútil, logró utilizar el único recurso que le quedaba para comunicar la vivacidad de su mente. Fue una verdadera suerte que lograra superar su deseo de morir, para dejarnos una historia maravillosa, que luego podríamos conocer por medio del cine.

24 de febrero de 2009

Premios Óscar

Me declaro culpable. Aun cuando paso sufriendo todo el año, porque a los cines nacionales solo nos traen las recetas hollywoodenses de acción y comedia; siempre estoy en primera fila, frente a mi televisor, cada febrero, para presenciar la entrega de los premios Óscar. Creo que es una forma de enterarme de todas aquellas películas que se estrenaron el año anterior y que, ahora sí, con un premio bajo el brazo, serán exhibidas en nuestros cines.

Durante mis años de colegio y de universidad los veía por Canal 7, a pesar de que tenía que soportar muchas veces las risas del traductor de los chistes intraducibles que decían los presentadores; o, en el peor de los casos, escuchar la incoherente traducción. Más adelante, tuve la oportunidad de verlos en cable, aunque sin traducción (lo cual me dejaba igual o peor, pues mi inglés es horroroso). Este año, al igual que los más recientes, los vi por TNT, con una excelente traducción.

Aunque, por ser una ceremonia larga, y verla recostada en mi cama, siempre termino perdiéndome algunos episodios en los que el cansancio me vence. Pero tuve la suerte de observar momentos mágicos.

Me gustó mucho el formato utilizado en este año, en el que 5 ganadoras y ganadores de los premios, presentan a los nominados y cada uno de ellos les dirige unas palabras. Al fin y al cabo, todos son ganadores, por el simple hecho de estar nominados. Más aún como en este año, en el que los nominados como mejores actores de reparto tenían tan pocas posibilidades ante la inminencia del otorgamiento del premio a Heath Ledger (última oportunidad de la Academia de premiar su talento, aun cuando su actuación no fue tan buena como en El secreto de la montaña).

Otro momento que me gustó de la ceremonia fue el discurso de Penélope Cruz. La forma en que agradeció a su patria el haberla formado como actriz. Y, principalmente, el hecho de que hablara en español. Me encanta cuando esta ceremonia se impregna con el lenguaje universal del arte, que no es solo el inglés... y más aun cuando tal lenguaje se manifiesta en mi lengua materna.

Luego, me emocionó el discurso de Dustin Lance Black, por el guión original de la película Milk, que junto con el pronunciado por Sean Penn son una luz de esperanza para las parejas de homosexuales que actualmente se enfrentan a la Propuesta 8, que pretende obligarlos a divorciarse, luego de que se legalizara la unión matrimonial entre personas del mismo sexo en California.

Creo que la mayor sorpresa de la noche fue que Mickey Rourke no se llevara el premio como mejor actor, si vemos el reconocimiento que ha tenido en otras premiaciones. Sin embargo, era claro el mensaje político que se quería dar en esta oportunidad.

Ahora, les dejo una lista de los premiados:

Mejor película: ¿Quién quiere ser millonario? (Slumdog Millionaire)
Mejor director: Danny Boyle (Slumdog Millionaire)
Mejor actor principal: Sean Penn (Mi nombre es Harvey Milk)
Mejor actriz principal: Kate Winslet (The Reader)
Mejor actor de reparto: Heath Ledger (The Dark Night)
Mejor actriz de reparto: Penélope Cruz (Vicky Cristina Barcelona)
Mejor guión original: Dustin Lance Black (Mi nombre es Harvey Milk)
Mejor guión adaptado: Simon Beaufoy (Slumdog Millionaire)
Mejor película en lengua no inglesa: Departures (Japón)
Mejor película de animación: Wall-E
Mejor dirección artística: Donald Graham Burt (El curioso caso de Benjamin Button) Decorados: Victor J. Zolfo
Mejor fotografía: Anthony Dod Mantle (Slumdog Millionaire)
Mejor diseño de vestuario: Michael O'Connor (The Duchess)
Mejor documental: Man on Wire
Mejor corto documental: Smile Pinki
Mejor montaje: Chris Dickens (Slumdog Millionaire)
Mejor maquillaje: Greg Cannom (El curioso caso de Benjamin Button)
Mejor banda sonora original: A.R. Rahman (Slumdog Millionaire)
Mejor canción original: "Jai ho" Música: A.R. Rahman, Letra: Guizar (Slumdog Millionaire)
Mejor corto de animación: La maison en Petits Cubes
Mejor corto de acción real: Spielzeugland
Mejor montaje de sonido: Richard King (The Dark Night)
Mejor mezcla de sonido: Ian Tapp, Richard Pryke y Resul Pookutty (Slumdog Millionaire)
Mejores efectos visuales: Eric Barba, Steve Preeg, Burt Dalton y Craig Barron (El curioso caso de Benjamin Button)
Óscar honorífico: Jerry Lewis

Fuente: Vayacine.com

26 de enero de 2009

Wall-E

El Globo de Oro a la mejor película animada, fue otorgado a la película de Disney Wall-E. Les transcribo la crítica de José Arce, que aparece en el sitio La Butaca:

El cine de animación digital se ha convertido, por derecho propio, en un género en sí mismo. Dentro del ingente catálogo de producciones que han inundado las salas comerciales durante los últimos años, podemos encontrar propuestas que van mucho más allá del mero entretenimiento familiar que garantizaba la pionera “Toy story”, que pasmó al mundo hace ya trece largos años; así, la velocidad en el desarrollo de las tecnologías CGI y la mayor inversión de las majors han provocado que no haya un gran estudio sin su propia división dedicada a superarse a sí misma y a sus rivales con cada nueva propuesta. Pero la gran diferencia de este ramal cinematográfico respecto de cualquiera de sus hermanos es la solvencia de cara a la taquilla, una rentabilidad casi garantizada más allá de la calidad de lo que se proponga, no siempre tan notoria como se deseara; así, ante la amenaza continua de la saturación ─inevitable en los tiempos que corren─, no podemos sino congratularnos enormemente de que los magos de Pixar hayan creado esta obra maestra definitiva.

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En un futuro más cercano de lo que nos gustaría, la Tierra se ha convertido en un vertedero inhabitable, infestado de deshechos y porquería; la humanidad ─o lo que queda de ella─ ha abandonado el planeta azul y navega a la deriva en una gigantesca nave espacial, Axioma; lo que fuera nuestro hogar es ahora un erial irrecuperable, en el que la única actividad que puede apreciarse es la de un pequeño robot de limpieza que recorre la vasta extensión yerma reconvirtiendo la basura en bloques que almacena metódicamente. Todo cambia el día que conoce a un androide de reconocimiento enviado desde la galaxia en busca de alguna prueba de vida. “WALL•E” cuenta con todos los ingredientes necesarios para convertirse en uno de los más grandes taquillazos de esta era de superación de lo analógico: un diseño sencillamente espectacular, una historia emotiva, un personaje central que hará las delicias de los más pequeños, momentos hilarantes, escenas de acción, y ese largo etcétera de peculiaridades consustanciales a un proyecto de estas características. Pero más allá de todo ello, la nueva joya de Andrew Stanton busca una platea mucho más consciente del mensaje que yace bajo lo que acontece; no exenta de mala uva, la trama se ambienta en un entorno devastado por nuestra propia inconsciencia, y la mugre empaña tanto la superficie terráquea como el exterior, atestado de desperdicios flotantes, mientras que nuestro único referente durante el primer rollo es un cachivache destartalado y obsoleto que además tiene una cucaracha por mascota, bichejo repugnante a los ojos de la mayoría convertido aquí en simpática representación de la vida, retorcido icono de lo que come y respira frente a lo inane de la maquinaria muerta.

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La ciencia ficción nos ha planteado en infinidad de ocasiones la posibilidad de que las máquinas piensen, sientan y comuniquen sus emociones; aquí, sin embargo, no hay más opción, y todo se supedita a la interacción entre el pequeño WALL•E y la aséptica, pura, limpia y artificialmente hermosa y perfecta EVE. Nuestra raza aparece obesa y atrofiada, enclaustrada toscamente frente a un televisor eterno y consumidora de un inagotable batido que garantiza una contrahecha felicidad, incontestable estado de radiante ofuscación ─«prueben el azul, ¡es el nuevo rojo!»─ que no requiere de ninguna explicación ante lo obvio de su planteamiento. Dibujado este panorama atroz, el equipo dispone una fábula conmovedora, tierna y sensorialmente despampanante, que impide que apartemos la mirada ante tal precisión de detalles, matices, luz, color y del más mínimo efecto, un despliegue sin precedentes que vela la gran ironía subyacente: y es que la que puede que sea la mejor producción digital rodada hasta la fecha nos advierte de los peligros del excesivo desarrollo tecnológico, de la desmesurada ambición del hombre por conquistar nuevos terrenos que nos permitan mirar hacia otro lado mientras los artilugios creados por las mentes pensantes que rigen nuestros destinos se encargan de que todo funcione correctamente.

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Nuestro protagonista no fantasea con ovejas eléctricas, sino con los coloridos musicales del Hollywood dorado; y no ansía nada, más allá de poder coger de la mano a su amada. Pura sensibilidad, sencillez que descoloca por lo honesto, como sólo los grandes pueden hacerlo. Evidentemente, a medida que avanzan los acontecimientos las concesiones comerciales van cargando con el peso narrativo, de suerte que el tramo final se acelera ─demasiado, tal vez─ en una sucesión de carreras, huidas y trompicones que se rinden a las pretensiones abiertamente familiares que marcan la esencia de este film, imprescindible a pesar de todo. Existencialismo, conformismo, el despertar de la ingenuidad y el regreso a nuestros orígenes, temas que conviven de manera espontánea y natural y que se reflejan en unos ojos ineludibles que dejan de ser artificiales casi desde el mismo instante en que la proyección da comienzo, que vapulean al espectador de manera continua y efectiva, invitando a pensar tanto por su mensaje como por su perfección material, convertida en contundente aviso a una industria de carne y hueso que tiene aquí una dura rival, y no sólo en lo artístico y lo creativo. Y todo ello sin necesidad de diálogos ─prácticamente ni un palabra durante la primera media hora─ y con una banda sonora soberbia y comedida. Una invitación a soñar despiertos, un clásico inmediato convertido ya en un referente para las nuevas generaciones de espectadores y cineastas.

15 de enero de 2009

The wrestler

Esta película obtuvo dos premios, a Mickey Rourke como mejor actor dramático y a Bruce Springteen (El Jefe), por su canción, tema original de la película con el mismo nombre. Fue la vuelta a los titulares de dos grandes iconos de los 80. La película está dirigida por Darren Aronofsky (el mismo de Requiem por un sueño) y obtuvo el León de Oro del Festival de Venecia, como mejor película.

Les copio el comentario de Pablo Calvi, publicado en Terra Magazine:

Sentado a la entrada de su casa rodante en un estacionamiento en New Jersey, la chaqueta de nylon azul polar desgarrada longitudinalmente en la manga izquierda y sin dinero para pagar la renta varios meses atrasada, Randy "The Ram" Robinson se decide a abrazar su última oportunidad. Ya han pasado casi 20 años de aquella noche de gloria en el Madison Square Garden. Miles fanáticos de la lucha, recuerda, compraron entradas para verlo desplegar con la fuerza de un toro sus mejores trucos, patadas voladoras y llaves al cuello en un combate histórico contra su acérrimo rival, el misterioso Ayatollah.

Hoy sin embargo la fuerza no es la misma y los músculos hinchados de esteroides duelen más que nunca cada vez que se apagan las luces del ring. Claro que el dolor físico no es lo que le afecta a Randy, ni tampoco el olor a fracaso que se filtra por detrás de la puerta de su trailer cerrado, sino el hecho de que son cada vez menos los que todavía lo recuerdan. Por eso, a pesar de todo, de la soledad, de un trabajo como changarín en un supermercado de segunda categoría, la oferta enciende una última luz de esperanza y seduce al luchador desde lo más profundo de su inocencia: "por qué no montar, 20 años después, una lucha de despedida, un combate final entre "The Ram" y Ayatollah".

La historia de Robinson, un ficticio luchador de catch ha llegado a los cines para convertirse quizás en uno de los regresos más memorables de los últimos tiempos. Por un lado, The Wrestler es el esperado retorno tras las cámaras del obsesivo director brooklynita Darren Aronofsky (Pi, Réquiem for a Dream). Pero el segundo retorno, mucho más inesperado y quizás por ello tanto más grato y conmovedor, es el de uno de los más legendarios chicos malos del Hollywood, el temperamental Mickey Rourke

"Soy apenas un pedazo de carne que se ha roto", le dice Randy/Rourke entre confesional y arrepentido a su hija luego de enterarse de que sólo podrá volver al ring a costa de su vida. La frase, que conjura la imagen de uno de esos perdedores eternos en los que se empeña Aronofsky, suena de maravillas en los labios hinchados, despedazados de un Rourke que ya perdió detrás de los abusos la media sonrisa entre sensual y filosa que fuera su firma en filmes como Nueve Semanas y Media o Rumble Fish.

Es que en The Wrestler se da una situación muy particular en la que el soñado regreso del personaje a la lucha y a la fama se mueve en paralelo al regreso del actor a las primeras planas y al centro de la pantalla. "Fueron diez años en los que hice casi todo como para dañar mi reputación, tomé muy malas decisiones y todo me lo debo a mí mismo", confesó Rourke durante una charla nocturna con David Letterman. "Pero el pasado es pasado".

Y sin dudas es ese pasado lo que emerge con suprema intensidad en el luchador que compone Rourke. Y ese es el principal motivo por el cual Aronofsky peleó con uñas y dientes para que el estudio aceptase el protagónico del ex sex symbol.

"Me consideraban inestable, decían que causaba problemas, y tenían razón", vuelve a confesarse Rourke ante las cámaras tras revelar que, como medida preventiva ante la inminencia de su contratación, el estudio redujo el presupuesto del film a unos magros seis millones de dólares. "Pero he cambiado, ya no soy ni el chico lindo ni el chico malo que fui".

Lindo, claro está, ya no es. Pero hay una complejidad que emana de ese rostro desfigurado y que resulta mucho más poderosa y cautivante que la sonrisa de antaño. Es que detrás de este nuevo rostro casi desfigurado se ven con claridad los restos de una búsqueda desesperada.

Según el director de The Wrestler esa fue la fórmula perfecta para que Randy, el luchador encarnado por Rourke, cobrase vida: unas gotas de frescura, la de un nuevo comienzo, una pizca de inocencia y vanidad bien derrotadas, y muchas pero muchas medidas de fracaso y de dolor.

14 de enero de 2009

The reader (El lector)

Ya teniendo en mente los filmes recientemente galardonados que, como es usual en Costa Rica, la mayoría no se han exhibido pero probablemente sí se haga en los próximos días, les voy a dar información sobre algunos de ellos. Hoy empezaré con la película The reader del director de la recordada Las horas, por la cual Nicole Kidman obtuvo un óscar (ahora es Kate Winslet quien recibe el globo de oro por su actuación).

Les copio lo que aparece en el sitio La butaca

Dirección: Stephen Daldry.
Países: USA y Alemania.
Año: 2008.
Género: Drama.
Interpretación: Kate Winslet (Hanna Schmitz), Ralph Fiennes (Michael Berg adulto), David Kross (Michael Berg joven), Lena Olin (Rose), Bruno Ganz (profesor Rohl).
Guión: David Hare; basado en la novela "El lector" de Bernhard Schlink.
Producción: Anthony Minghella, Sydney Pollack, Donna Gigliotti y Redmond Morris.
Música: Nico Muhly.
Fotografía: Chris Menges y Roger Deakins.
Montaje: Claire Simpson.
Diseño de producción: Brigitte Broch.
Vestuario: Ann Roth.

"The reader" es una cautivadora historia de amor y secretos, horror y compasión, situada en el contexto de la Alemania de posguerra. Cuando cae enfermo en su camino a casa desde el colegio, Michael Berg, un joven de 15 años, es rescatado por Hanna (Kate Winslet), una mujer que le dobla la edad. Ambos comienzan un inesperado y apasionado idilio hasta que Hanna desaparece inesperadamente. Ocho años después, Michael, convertido en un joven estudiante de Derecho, vuelve a encontrarse con su antigua amante mientras está como observador en un tribunal donde se está juzgando a colaboradores de la Alemania nazi. Hanna está acusada de un horrible crimen. Michael, gradualmente, se va dando cuenta de que el amor de su juventud guarda un secreto que considera aún más vergonzoso que el asesinato.

13 de enero de 2009

Premios Golden Globe

Pertenezco a la generación de la televisión y soy amante del cine y debo admitir que me encanta ver los programas de las premiaciones a lo mejor del mundo del espectáculo del año anterior (en este caso, del cine y la televisión). Es cierto que se trata de una visión algo hollywoodense, pero en su favor, podemos decir que son otorgados por la prensa extranjera. Aquí les dejo la lista de los nominados con la indicación del premiado en cada categoría.

MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA EN PELÍCULA
Presentado por Jennifer Lopez
• Amy Adams - Doubt
• Penélope Cruz - Vicky Cristina Barcelona
• Viola Davis - Doubt
• Marisa Tomei - The Wrestler
• Kate Winslet - The Reader - GANADORA

MEJOR CANCIÓN ORIGINAL DE PELÍCULA
Presentado por Sting
Ganador: “The Wrestler” - The Wrestler - Bruce Springsteen

MEJOR ACTOR SECUNDARIO DE TV
Presentado por Simon Baker y Eva Longoria
• Neil Patrick Harris - How I Met Your Mother
• Denis Leary - Recount
• Jeremy Piven - Entourage
• Blair Underwood - In Treatment
• Tom Wilkinson - John Adams - GANADOR

MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA DE TV
Presentado por Simon Baker y Eva Longoria
• Eileen Atkins - Cranford
• Laura Dern – Recount - GANADORA
• Melissa George - In Treatment
• Rachel Griffiths - Brothers & Sisters
• Dianne Wiest - In Treatment

MEJOR ACTOR DE DRAMA EN TV
Presentado por Zac Efron y Hayden Panettiere
• Gabriel Byrne - In Treatment - GANADOR
• Michael C. Hall - Dexter
• Jon Hamm - Mad Men
• Hugh Laurie - House
• Jonathan Rhys Meyers - The Tudors

MEJOR ACTRIZ DE DRAMA EN TV
Presentado por Chris Pine y Zachary Quinto
• Sally Field - Brothers & Sisters
• Mariska Hargitay - Law & Order: Special Victims Unit
• January Jones - Mad Men
• Anna Paquin - True Blood - GANADORA
• Kyra Sedgwick - The Closer

MEJOR PELÍCULA ANIMADA
Presentado por The Jonas Brothers
• Bolt
• Kung Fu Panda
• WALL-E - GANADORA

MEJOR ACTRIZ DE COMEDIA
Presentado por Johnny Depp
• Rebecca Hall - Vicky Cristina Barcelona
• Sally Hawkins - Happy-Go-Lucky - GANADORA
• Frances McDormand - Burn After Reading
• Meryl Streep - Mamma Mia!
• Emma Thompson - Last Chance Harvey

MEJOR PELÍCULA DE TV O MINISERIE
Presentado por Drew Barrymore y Jessica Lange
• Bernard and Doris
• Cranford
• John Adams - GANADORA
• A Raisin in the Sun
• Recount

MEJOR ACTOR SECUNDARIO DE PELÍCULA
Presentado por Demi Moore
• Tom Cruise - Tropic Thunder
• Robert Downey, Jr. - Tropic Thunder
• Ralph Fiennes - The Duchess
• Philip Seymour Hoffman - Doubt
• Heath Ledger - The Dark Knight - GANADOR

MEJOR PELÍCULA EXTRANJERA
Presentado por Colin Farrell
• The Baader Meinhof Complex (Der Baader Meinhof Komplex) • Alemania
• Everlasting Moments (Maria Larssons eviga ögonblick) • Suiza
• Gomorrah (Gomorra) • Italia
• I’ve Loved You So Long (Il y a longtemps que je t’aime) • Francia
• Waltz with Bashir (Vals im Bashir) • Israel - GANADORA

MEJOR ACTRIZ DE PELÍCULA PARA TV O MINISERIES
Presentado por Aaron Eckhart y Maggie Gyllenhaal
• Catherine Keener - An American Crime
• Laura Linney - John Adams - GANADORA
• Shirley Maclaine - Coco Chanel
• Susan Sarandon - Bernard and Doris
• Judi Dench - Cranford

MEJOR GUIÓN DE PELÍCULA
Presentado por Elizabeth Banks y Seth Rogen
• Slumdog Millionaire - Simon Beaufoy - GANADORA
• Frost/Nixon - Peter Morgan
• The Curious Case of Benjamin Button - Eric Roth
• Doubt - John Patrick Shanley
• The Reader - David Hare

MEJOR ACTOR DE COMEDIA EN TV
Presentado por Patrick Dempsey y Amy Poehler
• Alec Baldwin - 30 Rock - GANADOR
• Steve Carell - The Office
• Kevin Connolly - Entourage
• David Duchovny - Californication
• Tony Shalhoub - Monk

MEJOR ACTOR DE PELÍCULA PARA TV O MINISERIES
Presentado por Megan Fox y Terrence Howard
• Ralph Fiennes - Bernard and Doris
• Paul Giamatti - John Adams - GANADOR
• Kevin Spacey - Recount
• Kiefer Sutherland - 24: Redemption
• Tom Wilkinson - Recount

MEJOR SERIE DE COMEDIA
Presentado por Glenn Close y Laurence Fishburne
• 30 Rock - GANADORA
• Californication
• Entourage
• The Office
• Weeds

MEJOR BANDA SONORA DE PELÍCULA
Presentado por Sean Combs y Kate Beckinsale
Ganador: “Slumdog Millionaire”- A. R. Rahman

MEJOR ACTRIZ DE COMEDIA
Presentado por David Duchovny y Jane Krakowski
• Christina Applegate - Samantha Who?
• America Ferrera - Ugly Betty
• Tina Fey - 30 Rock - GANADORA
• Debra Messing - The Starter Wife
• Mary-Louise Parker - Weeds

MEJOR DIRECTOR DE PELÍCULA
Presentado por Dustin Hoffman y Emma Thompson
• Danny Boyle - Slumdog Millionaire - GANADOR
• Stephen Daldry - The Reader
• David Fincher - The Curious Case of Benjamin Button
• Ron Howard - Frost/Nixon
• Sam Mendes - Revolutionary Road

MEJOR ACTOR DE COMEDIA EN PELÍCULA
Presentado por Sandra Bullock
• Javier Bardem - Vicky Cristina Barcelona
• Colin Farrell - In Bruges - GANADOR
• James Franco - Pineapple Express
• Brendan Gleeson - In Bruges
• Dustin Hoffman - Last Chance Harvey

MEJOR SERIE DRAMÁTICA
Presentado por Blake Lively y Rainn Wilson
• Dexter
• House
• In Treatment
• Mad Men - GANADORA
• True Blood

MEJOR COMEDIA MUSICAL O MUSICAL
Presentado por Sacha Baron Cohen
• Burn After Reading
• Happy-Go-Lucky
• In Bruges
• Mamma Mia!
• Vicky Cristina Barcelona - GANADORA

MEJOR ACTRIZ DRAMÁTICA
• Anne Hathaway - Rachel Getting Married
• Angelina Jolie - Changeling
• Meryl Streep - Doubt
• Kristin Scott Thomas - I’ve Loved You So Long (Il y a longtemps que je t’aime)
• Kate Winslet - Revolutionary Road - GANADORA

MEJOR ACTOR DRAMÁTICO
Presentado por Susan Sarandon
• Leonardo DiCaprio - Revolutionary Road
• Frank Langella - Frost/Nixon
• Sean Penn – Milk
• Brad Pitt - The Curious Case of Benjamin Button
• Mickey Rourke - The Wrestler - GANADOR

MEJOR PELÍCULA DRAMÁTICA
• The Curious Case of Benjamin Button
• Frost/Nixon
• The Reader
• Revolutionary Road
• Slumdog Millionaire - GANADORA

Tomado del sitio http://www.universodivx.net

22 de diciembre de 2008

La carrera de la muerte

El jueves pasado me topé con la grata sorpresa de que no tendría que hacer el examen final de uno de los cursos de la universidad; así que rápidamente tomé mi bolso y salí del aula con la esperanza de no volver hasta el próximo año. Ya fuera del edificio pensé en retomar las visitas al cine, que había dejado por las carreras de los cursos y el trabajo. Me subí a un taxi y le pedí que me llevara al Mall San Pedro, donde la oferta de cine es amplia y queda lo suficientemente cerca de mi casa para no tener problemas al regreso.

Como se trataba de una visita al cine sin planificar, no tenía muy claro la película que elegiría; así que lo dejé a la suerte y el número 8 fue el favorecido. En la sala 8 el filme que se proyectaba era La carrera de la muerte (Death Race), una película que llegó a las salas en este año, protagonizada por uno de los chicos malos de los filmes de acción, Jason Statham.

El preámbulo de la película me pareció muy interesante, pues se trataba de una cárcel administrada por la empresa privada, donde la violencia se convierte en espectáculo. Un tema candente si tomamos en cuenta que aun en nuestra querida Costa Rica a algún político le pareció que sería una excelente solución al problema que significa para el Estado el mantenimiento y administración de los centros penitenciarios.

La salida fácil de nuestros gobernantes no es algo nuevo (si les damos el beneficio de la duda respecto de sus intenciones), y lo más sencillo es pasarle el problema a otros. Pero el verdadero problema inicia cuando la rentabilidad y los ingresos ilimitados son el objetivo y no los propios del servicio que se ha puesto en manos privadas.

En la película la rehabilitación de los presos no era el objetivo, pues lo que les interesaba era tener carne humana para sus espectáculos. Incluso, se llega hasta a inculpar a inocentes para tenerlos a disposición de las autoridades carcelarias y como peones de su juego. Vemos la violencia y el sufrimiento humano como mero espectáculo (cualquier similitud con los noticiarios de la actualidad es pura coincidencia) y un negocio para personas inescrupulosas.

Por mi parte, hubo escenas en las que no dejé de arrugar el rostro y traté de cubrirme los ojos (aunque vaya en contra de mi voracidad cinéfila), pues debo admitir que la violencia extrema no me parece fuente de diversión. Quizás se deba al hecho de que no acostumbro ver las noticias por la televisión; prefiero informarme leyendo periódicos o visitando sitios informativos en la internet (costumbre, la primera heredada, de mis padres).