9 de diciembre de 2008

Preocupaciones navideñas

Estos días me he sentido algo agobiada. Las personas tenemos la particularidad de complicarnos la vida, en épocas del año en las que deberíamos estar más relajadas y disfrutando de los cambios en el clima y los bellos recuerdos que se suman cada Navidad. Sin embargo, estamos abrumados por el trabajo, la organización de fiestas, la compra de regalos y tantos otros motivos que se nos pueden ocurrir.

Se suma a mi agobio la gira que estamos organizando para fin de año en el Club de Montañismo. Desde el 25 y hasta el 31 de diciembre estaremos en Corcovado, conociendo sitios de difícil acceso para el costarricense común y que generalmente son disfrutados solo por turistas. Será mi primera gira de tantos días, en la que deberé nivelar el peso del salveque con las comidas necesarias para recuperarme de las intensas caminatas. Una mezcla de placer y de dolor que me marcarán y engrosarán la base de datos de mis recuerdos.

Mi recomendación, y lo escribo para ver si yo también la sigo, es que dejemos de preocuparnos por las múltiples actividades pendientes y empecemos a ocuparnos. Sentémonos a terminar nuestros trabajos pendientes, hagamos las compras de lo que necesitamos para esa reunión con amigos y familiares, vayámonos de tiendas o sentémonos en casa (los más creativos), para comprar o hacer los regalos de nuestros seres más queridos... y, sobretodo, disfrutemos al máximo de cada instante, pues al final no nos quedarán las huellas de las preocupaciones, sino el recuerdo de todas las cosas que hicimos en estos días.

8 de diciembre de 2008

A 14 años de la muerte de ecologistas de AECO

Hace catorce años fallecieron cuatro ecologistas de la Asociación Ecológica Costarricense (hoy extinta). Por la importancia que tiene la memoria de los pueblos, quiero compartir el artículo publicado hoy en Informatico.com escrito por Fernando Francia, el cual adquiere especial importancia en la actualidad, debido a los múltiples ataques que se han dado contra la naturaleza.

La crónica roja tiene en sus archivos notas sobre un incendio en Guadalupe un 7 de diciembre de 1994. Aunque en algunos de los textos de la época puede leerse que se trataba de ecologistas con alguna breve reseña sobre sus luchas y logros, no fue suficiente como para que la memoria colectiva de un país guardara esa tragedia como un acto de amedrentamiento y una de las más atroces señales de que no se permitiría, en la pacífica y tranquila Costa Rica, atrevimiento como el que este grupo de personas podía prometer.

Para muchos la palabra accidente ya no puede ir asociada a un acto de tal injusticia como fue la muerte de los ecologistas de la Asociación Ecologista Costarricense (AECO). Las sospechas, más que desechadas, se han ido confirmando al pasar de los años mientras la impunidad continúa cabalgando a sus anchas.

Arriba: Oscar y María del Mar. Abajo: David y Jaime.

Óscar Fallas, María del Mar Cordero, Jaime Bustamante y David Maradiaga eran militantes y dirigentes de la hoy extinta AECO.

La hoja de vida de esos luchadores, Óscar, María del Mar, Jaime y David, se extendía más allá de la AECO y podía pasar por ocupaciones de tierra, negociaciones con el gobierno, articulación de movimientos reivindicativos, creación de plataformas de coordinación popular.

Victoria final

Ese año 1994, había sido uno muy activo para la AECO. La campaña contra la Stone Forestal ya había terminado. La oposición al muelle astillero en el Golfo Dulce ya había sido decretada como una victoria. Desde aquél histórico campo pagado en que se le preguntaba al entrante presidente José María Figueres sobre la prioridad que tendría su gobierno respecto a la defensa ambiental, instándole a suspender la realización de ese muelle hasta la histórica campaña llevada adelante por las comunidades de la zona sur que supieron ver la importancia de la lucha organizada por sus derechos.

Una estrategia de lucha exitosa que combinaba el activismo, la coordinación entre organizaciones, la búsqueda de organicidad entre la comunidad, la generación de conciencia entre los pobladores que, en definitiva, le darían legitimidad a todo el proceso.

AECO no emprendió una lucha en solitario para ganar un galardón internacional. Prefirió hilar entre la gente, buscar a las organizaciones vivas de las comunidades que serían afectadas por el gran impacto ambiental y social de la actividad maderera que se daría en la zona.

La estrategia fue trazada con cientos de horas de reuniones, viajes al sur, conferencias, estudios, coordinación.

Hoy esa estrategia es utilizada en innumerables campañas en el mundo entero, con mayor o menor eficacia, con mayores o menores resultados, pero siempre con la mística de quienes emprenden luchas desde el corazón y la razón. Desde el amor por la vida y el amor por el planeta.

Su lucha sigue viva, porque en cientos de costarricenses su memoria está viva. Una memoria que a diario se transforma en lucha porque su trabajo no está terminado.

Mientras haya injusticia social, mientras haya destrucción ambiental y mientras la desigualdad y la impunidad sigan campeando en esta sociedad, alguien que haya tomado la bandera de sus manos seguirá luchando.

Óscar Fallas. Dirigente, movilizador y articulador, una personalidad de un gran carisma. Su huella, su enseñanza galopa hoy por cientos de personas que aprendieron con él que los sueños hay que empujarlos para que sucedan. Con una mirada profunda, una pluma incisiva y directa, pero sobre todo una brillante estrategia, Óscar hilaba entre el movimiento social hacia una lucha articulada, movilizadora. Su trabajo fue siempre una forma de organización desde abajo, que lograba la movilización de la gente que lograba identificarse y apropiarse de las luchas.

María del Mar Cordero. Una de las mujeres de fuego, de esas que encienden pasión y con ella emprende sus luchas y reivindicaciones. Su liderazgo era resultado de su aguda interpretación de la realidad, así como su especial forma de acompañar procesos en donde los verdaderos protagonistas pudieran llevar adelante la búsqueda de una mejor vida, la búsqueda de las soluciones pertinentes.

Jaime Bustamante. Soñador y poeta, maestro y motivador. Su entendimiento con los más jóvenes lo llevó a ser el mentor de una camada de muchachos y muchachas que, ya sea en Desamparados o en la zona Sur, lleva ahora su liderazgo, su poesía y su motivación dentro de sí mismos. Facilitador de procesos en donde la transformación podía darse desde la toma de conciencia de cada uno, Jaime siempre aportaba ese condimento que hacía falta para cuajar el cambio personal y colectivo.

David Maradiaga. Activista, poeta, luchador. Un incitador a la irreverencia, un escritor de futuro en cualquier copa. Logró comprometer la poesía con su lucha y su lucha con la poesía. Su risa ancha, su aguda mirada y su profundo humanismo podían echar andar cientos de motores de quien haya podido compartir algunas horas de reflexión, de poesía o de charla de trasnoche. Su ímpetu y fuerza vivaz continúan siendo inspiración para toda una generación.

5 de diciembre de 2008

El regreso del "Che-TI"

Hoy quiero compartir con ustedes un artículo de Marcos Guglielmetti sobre el aprovechamiento de los recursos que nos da la internet y el trabajo solidario de muchos desarrolladores de software libre. De paso, en el artículo Marcos nos da la dirección de un buscador alternativo al Google y que luego de utilizarlo, me dio más y mejores resultados.

Dicen que cuando uno logra reírse de uno mismo es que ha alcanzado cierta dosis de sabiduría, pero Fontanarrosa aclara que cuando alcanzó la sabiduría ella lo miró y le dijo: "Ya me alcanza cualquiera".

En todo caso, este es mi artículo de regreso a las páginas de MasterMagazine.info, un lunes 1 de Diciembre de 2008, luego de tres meses de viajes por el país y activismo por el Software Libre, lo cual supuso charlas en Universidades, programas de radio, talleres en Centros Sociales Okupados, filmación de eventos, Congresos de debate, etc., sobre una actividad que interesa no sólo al autor de este artículo, sino que -desde hace años- viene cambiando el mundo. Sino miren Wikipedia, que es totalmente software libre, o miren con qué funciona Google, que si bien no libera prácticamente su software, lo usa y es GNU/Linux: allí reside su potencia... eso por nombrar sólo dos casos de éxito (el segundo, un tanto contradictorio, ya lo veremos).

Internet opera en las mentes de los habitantes de todo el planeta con acceso a la red y va modificando no sólo la forma de pensar, sino también la forma de actuar, la televisión ya no es el medio más atractivo, ahora la gente puede construir en las pantallas, la redes sociales crecen y se multiplican, e incluso hay estudios sociológicos que dicen que las personas que utilizan TICs (tecnologías de la información y la comunicación) son más sociables... eso está por verse, pienso.

A la vez, Internet ha sido centralizada justamente por servicios como Google, tal centralización va contra su espíritu originario y estructural: la red es descentralizada, no tiene por qué pasar por Google toda forma de acceso. Tenemos varias alternativas de búsqueda de contenidos, tal es el caso de http://re.search.wikia.com

Google, con su imagen No Evil (no ser malo, o no ser diabólico) nos vende una mentira: fagocita todo lo que tiene a su alcance, es el caso de YouTube como modelo, y crea servicios como Gmail o Google Docs, que privan a sus usuarios de utilizar el software con cualquier fin, estudiar cómo está hecho, copiarlo y distribuir copias mejoradas, con lo cual privan la posibilidad de realizar tal aporte a la comunidad: es software privativo. El problema no es sólo Google, este es el mejor ejemplo del fenómeno Cloud Computing, o computación en las nubes.

Hasta hace poco, ni Free Software Foundation tenía una política más o menos clara con respecto al Cloud Computing, Richard Stallman declaró que se trata de una trampa.

Lo loco es que la famosa moda del Cloud Computing (que supone que los datos están cada vez más en computadoras ajenas a uno, en vez de estar almacenados en nuestros HDs, CDs, DVDs, etc.) es eso: moda, "imposición" del marketing, inercia, etc., dado que cada vez el espacio de almacenamiento es más barato y el ancho de banda también, no es necesario regalar los datos personales y privados a empresas como Microsoft, Yahoo, Google o cualquier otra empresa privativa.

Tus cartas de amor son tuyas (como suele decir un amigo), también lo son tus claves de seguridad, tus documentos de trabajo, tus conversaciones con seres queridos y no queridos, todo debería ser como vos quieras, y si es personal y privado, debería quedar fuera de la mira de un tercero.

El regreso del Che-TI abre diciembre, entonces, con un grito de batalla contra la pérdida de derechos humanos básicos en la red de redes, el Artículo 17 del "Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos" deja bien en claro que nadie debería ser objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su correspondencia, entre otras cosas. No digo que las empresas del Cloud Computing no respeten esto (tener en cuenta que la legislación que vale es la del país en el que reside la persona), sino que los usuarios de tales servicios pierden en los hechos el derecho a la privacidad al dejar en sus manos toda su correspondencia, incluyendo fotos, videos, charlas, etc.

¿Alguna solución?

Ya lo veremos de modo más extenso, pero digamos que contratar un proveedor de Hosting con cientos de cuentas de mail puede costar menos de 2 dólares por mes, así evitamos la injerencia del Cloud Computing y descargamos nuestros mails en disco rígido ¿es tan caro tener privacidad? Otra solución más extrema sería convertir nuestra propia PC en servidor, algo que estaremos explorando en estos días.

Durante estos tres meses en los cuales estuve ausente de las páginas de MasterMagazine sucedió de todo, entre las cuestiones más destacables, Firefox 3.x se fue consolidando, Richard Stallman estuvo por estas tierras, EEUU usará GNU/Linux en algunas escuelas, Obama ganó la presidencia en su país y había prometido instalar OpenOffice.org (esto en verdad es destacable por lo contradictorio del fenómeno: ¿software libre para oprimirnos mejor?).

4 de diciembre de 2008

Contradicciones navideñas

Ayer mismo les escribí sobre la sensación que me embarga durante la época navideña y la forma en que me convenzo de que todos a mi alrededor comparten ese sentimiento. No obstante, el avance del día me hizo caer en la cuenta de que todo no es tan "lindo" como nos lo hacemos creer.

Tuve que salir a hacer algunos mandados y redescubrí lo terrible que es vivir en una urbe que, aunque no tan grande como la Ciudad de México, Nueva York o cualquier capital europea, sí es suficientemente grande y desordenada como para convertirse en un caos. Tomé conciencia nuevamente del hecho de que en la calle nadie te mira a la cara (porque si así fuera empezaríamos a sospechar), las personas caminan como si estuvieran solas en las aceras y se ignoran las normas de cortesía que en otro tiempo te obligaban a cederle el asiento a las personas mayores, a los niños y a las mujeres. Ahora tienen que emitir una ley para que nos obliguen a ceder el asiento a personas con capacidades reducidas o no aptas para el mundo que hemos construido.

Eso sin mencionar la lucha silenciosa (y a veces no tanto) entre peatones y conductores de vehículos; en la que los peatones cruzan la calle por donde se les ocurre y los conductores, si no te tiran el carro (cual toros en la plaza), te ignoran por completo y solo están pendientes de que la luz roja (que en su criterio no debería existir), se cambie a verde.

Esta es la realidad. Muy diferente de la ensoñación en la que caigo cuando llega el mes de diciembre. Pero estoy convencida de que depende de cada uno de nosotros transformar los sentimientos positivos que nos genera la época, en acciones donde la cortesía y las buenas costumbres (que no es la doble moral que ahora prevalece), tomen un lugar privilegiado; donde saludar a la gente, cruzar miradas y sonrisas a las personas que nos topamos, ceder el campo a las personas mayores, a los niños y a las mujeres (que caballerosidad no es debilidad), serán las armas que faciliten la lucha contra la deshumanización del medio.

3 de diciembre de 2008

Diciembre

No sé si les pasa lo mismo que a mí, pero el inicio de los vientos de diciembre (que este año han venido acompañados de mucha lluvia), me emociona notablemente. Ver por todos lados los colores navideños (que van desde el rojo y verde tradicionales, al blanco, azul, dorado y otros más); esa sensación de que todos están felices y sonrientes, a pesar de los problemas cotidianos; los recuerdos de navidades pasadas vividas con los seres queridos (que te entristecen cuando ya no están cerca, pero das gracias por los momentos vividos). Todo esto y mucho más representa lo que es la navidad para mí.

De este sentimiento se aprovechan los comerciantes, pues ven en los aguinaldos que se reparten este mes, la ocasión de hacerse con ese dinero. Así es como empiezan a verse por todas partes avisos que te empujan a consumir en forma irracional. Terminas lleno de cosas que no necesitas y no sabes siquiera el motivo por el cual las compraste. Es importante que, de la mano de la alegría que nos embarga, vaya una fuerte dosis de racionalidad para evitar caer en excesos. No debemos olvidar que lo más importante en estos días es estar cerca de nuestros seres queridos y darles muestras de nuestro cariño.

Esto no significa que debamos gastar en regalos caros; por el contrario, lo más importante es demostrar nuestro cariño por medio del esfuerzo personal. Por ejemplo, si somos buenos en la cocina, podemos preparar algunas galletas; si somos buenos con el uso de la tecnología, podemos copiar las canciones preferidas de alguno de nuestros familiares o amigos; si lo nuestro es el dibujo... qué tal un retrato... son infinitas las posibilidades que nos da la época, y que no debemos desperdiciar cayendo en el consumismo (sobre este tema, les recomiendo la columna de Rónald Díaz en Informa-tico.com).

Ayer, por ejemplo, disfruté de los villancicos interpretados por varios coros en la Plaza de la Cultura, y fue muy agradable compartir ese rato con las personas que se detenían de sus carreras cotidianas para disfrutar del canto. En ese momento, todos somos conocidos, pues en las letras de las viejas canciones navideñas, que son un legado de la humanidad, está el sentir de los pueblos de todas las épocas y de los diferentes países. Me pareció interesante el comentario de uno de los directores de coro, pues mencionó que muchos villancicos eran de autor desconocido... anónimos; inmediatamente pensé que era porque se trataba de la creación de un pueblo, de la manifestación de un sentir popular que cada año recogemos, entre sonrisas y, ahora, cubiertos por bufandas y guantes.